Viernes 21 de Noviembre de 2008 12:18
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Escrito por AGUSTÍN VILLANUEVA, Profesor de Análisis y Evaluación Política UMH   
13/07/2008 17:28

La calle

Desde el Parlamento español, y después de que no quería comparecer en el Congreso dado que lo suyo es dar mítines, Zapatero habló a los parlamentarios la supuesta situación económica de nuestro país. Pero eso si, la culpa es del maldito tango, de los americanos, de Aznar, de Largo Caballero, del Banco Central Europeo, del Deutsche Bank que presagia una profunda etapa de crisis hasta 2013, de Rajoy por perder las elecciones, de la demagogia, etc. Pero de lo que no es la culpa es de que para ganar las elecciones no hemos explicado la realidad de España, y de que no nos interesa conocer el problema: la culpa es de los otros.

Alguien ha dicho, tal vez fue Revel, que la democracia no puede vivir sin la verdad, el totalitarismo no puede vivir sin la mentira; la democracia se suicida si se deja invadir por la mentira, el totalitarismo si se deja invadir por la verdad. El que fuera profesor de la carrera que yo estudié, Diez del Corral, decía que mentir siempre es peligroso, y mentir sistemáticamente, suicida. Y no sólo porque alguien puede desmentir al mentiroso. Quien no dice la verdad y sigue engañando no engaña a nadie y cava, enloquecido, su propia tumba.

Para ZP la economía se arregla primero si eres de izquierdas, y luego tendremos que hacernos las siguientes preguntas : ¿el laxismo es de derechas o de izquierdas?; ¿el rigorismo es de izquierdas o de derechas?. De hecho existe una izquierda rigorista y una derecha laxista y viceversa. Pero, ¿todavía existe la derecha?. Después del derrumbamiento de los regímenes comunistas, se nota cómo asoma con la misma malicia la pregunta inversa: pero, ¿aún existe la izquierda?. Congreso en Turín en 1992: What is Left? Para Stockman, la derecha se funda en la historia y en la sociedad tal como son, y traspasa el peso de la prueba, es decir la obligación de demostrar que tiene razón, a quienes desearían utilizar los instrumentos políticos del Estado para introducir cambios artificiales.

La izquierda empieza con una abstracción y traspasa la responsabilidad de justificarse a quienes tratan de oponerse a los intentos de imponerla. El segundo de estos procesos siempre produce más víctimas. El consevadurismo de las derechas implica un profundo respeto a la complejidad y a la fragilidad del orden social y económico, y el consiguiente miedo a que las intervenciones políticas traigan más daño e injusticias que bienes. En cambio, los impulsos activistas de las izquierdas derivan de la convicción de que la sociedad libre es, por naturaleza, una incubadora de males e injusticias.

Las izquierdas suponen que la sociedad tiene una capacidad ilimitada para absorber los cambios que ellas quieren imponer. Las izquierdas no comprenden que la buena sociedad estaba mejor servida por un Estado reducido, menos activista, y por un mercado más dinámico, más productivo y más fluido. Para el progreso de la sociedad era tan importante el quitar los grilletes al segundo, como el ampliar la capacidad de acción del primero.

A veces se ignora las cuatro tareas que Seldon señala, con las cuales se deben enfrentar todos los sistemas económicos: primero, deben desarrollar técnicas de valoración de los recursos disponibles; segundo, deben crear incentivos para concentrarse en los métodos más productivos; tercero, deben afrontar los medios para acumular y distribuir información sobre la eficacia relativa de los usos alternativos; y cuarto, deben establecer principios que permitan asignar los productos a los usos más urgentes o más valiosos. Y éstos son, cabalmente, los métodos y los mecanismos que actúan en el mercado. La ironía definitiva del socialismo es haber prometido al pueblo sobreabundancia para condenarle luego a la indigencia. "Si no puedes cambiar la sociedad, cambia la gente".

Señor Presidente, nadie, absolutamente nadie quiere una crisis económica o lo que usted quiera llamar a la actual situación. Pero trate de conocer el problema, no se autoengañe. Piense que la inflación está desbocada, el consumo se ha derrumbado, el paro ha crecido, etc. Tenemos cari amici, "una recesión de caballo", pero para el partido en el gobierno español el problema es el laicismo, el aborto, la eutanasia.

 

Agustín Villanueva

Profesor de Análisis y Evaluación Política UMH

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