Escrito por AGUSTÍN VILLANUEVA, Profesor de Análisis y Evaluación Política UMH
13/07/2008 17:28
La calle
Desde el Parlamento español, y después de que no quería comparecer
en el Congreso dado que lo suyo es dar mítines, Zapatero habló a los
parlamentarios la supuesta situación económica de nuestro país. Pero
eso si, la culpa es del maldito tango, de los americanos, de Aznar, de
Largo Caballero, del Banco Central Europeo, del Deutsche Bank que
presagia una profunda etapa de crisis hasta 2013, de Rajoy por perder
las elecciones, de la demagogia, etc. Pero de lo que no es la culpa es
de que para ganar las elecciones no hemos explicado la realidad de
España, y de que no nos interesa conocer el problema: la culpa es de
los otros.
Alguien ha dicho, tal vez fue Revel, que la democracia no puede vivir
sin la verdad, el totalitarismo no puede vivir sin la mentira; la
democracia se suicida si se deja invadir por la mentira, el
totalitarismo si se deja invadir por la verdad. El que fuera profesor
de la carrera que yo estudié, Diez del Corral, decía que mentir siempre
es peligroso, y mentir sistemáticamente, suicida. Y no sólo porque
alguien puede desmentir al mentiroso. Quien no dice la verdad y sigue
engañando no engaña a nadie y cava, enloquecido, su propia tumba.
Para ZP la economía se arregla primero si eres de izquierdas, y
luego tendremos que hacernos las siguientes preguntas : ¿el laxismo es
de derechas o de izquierdas?; ¿el rigorismo es de izquierdas o de
derechas?. De hecho existe una izquierda rigorista y una derecha
laxista y viceversa. Pero, ¿todavía existe la derecha?. Después del
derrumbamiento de los regímenes comunistas, se nota cómo asoma con la
misma malicia la pregunta inversa: pero, ¿aún existe la izquierda?.
Congreso en Turín en 1992: What is Left? Para Stockman, la derecha se
funda en la historia y en la sociedad tal como son, y traspasa el peso
de la prueba, es decir la obligación de demostrar que tiene razón, a
quienes desearían utilizar los instrumentos políticos del Estado para
introducir cambios artificiales.
La izquierda empieza con una
abstracción y traspasa la responsabilidad de justificarse a quienes
tratan de oponerse a los intentos de imponerla. El segundo de estos
procesos siempre produce más víctimas. El consevadurismo de las
derechas implica un profundo respeto a la complejidad y a la fragilidad
del orden social y económico, y el consiguiente miedo a que las
intervenciones políticas traigan más daño e injusticias que bienes. En
cambio, los impulsos activistas de las izquierdas derivan de la
convicción de que la sociedad libre es, por naturaleza, una incubadora
de males e injusticias.
Las izquierdas suponen que la sociedad tiene una capacidad
ilimitada para absorber los cambios que ellas quieren imponer. Las
izquierdas no comprenden que la buena sociedad estaba mejor servida por
un Estado reducido, menos activista, y por un mercado más dinámico, más
productivo y más fluido. Para el progreso de la sociedad era tan
importante el quitar los grilletes al segundo, como el ampliar la
capacidad de acción del primero.
A veces se ignora las cuatro tareas que Seldon señala, con las
cuales se deben enfrentar todos los sistemas económicos: primero, deben
desarrollar técnicas de valoración de los recursos disponibles;
segundo, deben crear incentivos para concentrarse en los métodos más
productivos; tercero, deben afrontar los medios para acumular y
distribuir información sobre la eficacia relativa de los usos
alternativos; y cuarto, deben establecer principios que permitan
asignar los productos a los usos más urgentes o más valiosos. Y éstos
son, cabalmente, los métodos y los mecanismos que actúan en el mercado.
La ironía definitiva del socialismo es haber prometido al pueblo
sobreabundancia para condenarle luego a la indigencia. "Si no puedes
cambiar la sociedad, cambia la gente".
Señor Presidente, nadie, absolutamente nadie quiere una crisis
económica o lo que usted quiera llamar a la actual situación. Pero
trate de conocer el problema, no se autoengañe. Piense que la inflación
está desbocada, el consumo se ha derrumbado, el paro ha crecido, etc.
Tenemos cari amici, "una recesión de caballo", pero para el partido en
el gobierno español el problema es el laicismo, el aborto, la eutanasia.